El comercio justo representa una alternativa de producción y consumo sostenible que promueve la igualdad y el desarrollo de negocios locales. ¿Cuáles son sus bases y principales características? Y, sobre todo, ¿por qué es importante apostar por esta forma de economía? Lo analizamos en el siguiente artículo. Si quieres obtener un conocimiento más amplio sobre ello te recomendamos cursar el máster en calidad y gestión ambiental que impartimos en Escuela Ergon.

¿En qué consiste el comercio justo?

El comercio justo es un movimiento social que busca cambiar las bases de la economía para asegurar un crecimiento igualitario entre las distintas regiones de la tierra y sus capas sociales. Se dio a conocer como una alternativa al modelo de explotación y consumismo desenfrenado que ya se empezaba a vislumbrar en los años 50 y 60. Realmente, se trata de una forma de comercialización que nació mucho antes, pero en el marco de pequeñas asociaciones previas a la explosión de la globalización.

Este movimiento fue creciendo y se convirtió en imprescindible en el punto álgido de la globalización. Las tendencias del consumo y el comercio tendían a la explotación humana y de los recursos, así como a la exportación de productos de menor calidad. El resultado han sido unas dinámicas negativas tanto para empleados como para consumidores. Sobre ello, el comercio justo quiere volver a poner en el centro en las personas y establecer unos mínimos éticos que garanticen un desarrollo sostenible.

Objetivos principales de esta forma de economía justa

Veamos de forma resumida cuáles son los objetivos del comercio justo.

  1. Sostenibilidad completa, tanto a nivel medioambiental como social y económica. Esto es posible debido a que cada elemento en la cadena de comercio es responsable de las acciones de dicha actividad económica.
  2. Desarrollo local a todos los niveles, beneficiando a colectivos que han sido discriminados históricamente por cuestiones de etnia o de sexo.
  3. Promoción de un clima de respeto y tolerancia hacia las poblaciones que permiten el consumo y que colaboran en la economía global.

Tras cumplir estos objetivos, los ideólogos de este sistema de comercio pensaron que el ser humano en general progresaría. Su mentalidad sería más abierta y la empatía se abriría paso en otros aspectos de la vida. Sin duda, es un sistema que puede llegar a reemplazar a largo plazo el lucro propio y a cualquier costa como motor de la economía.

¿Cuáles son las bases del comercio justo?

El comercio justo se organiza en torno a varias organizaciones internacionales que están de acuerdo en una serie de puntos. Estos podrían considerarse como las bases de este sistema y la condición necesaria para aceptar a cualquier empresa en las alianzas de este tipo de economía. Es posible identificar productos de comercio justo a través de los diferentes símbolos presentes en el etiquetado que garantizan que la empresa en cuestión opera según los siguientes criterios:

  • Apoyo a los productores locales y fomento de la autosuficiencia en sus comunidades.
  • Transparencia total y horizontalidad en la toma de decisiones.
  • Prácticas alineadas con la ética en lo que se refiere a la comercialización de bienes, respetando siempre las culturas originarias.
  • Precio pactado entre ambas partes, en igualdad de condiciones y libre de coacciones.
  • No al trabajo infantil ni a la explotación.
  • No a la discriminación por motivos de etnia, sexo, ideología o religión. Además, se fomentará el asociacionismo y la creación de sindicatos.
  • Condiciones de trabajo dignas y seguras.
  • Ayuda al desarrollo de empresas locales cada vez más eficientes y con mejores medios tecnológicos.
  • Promoción de este tipo de prácticas y del comercio justo como concepto para hacerlo llegarlo llegar a otros consumidores de diferentes los países.
  • Cuidado del medioambiente y prohibición de prácticas que lo dañen, como el uso de energías contaminantes o el vertido de residuos a la naturaleza.

Los beneficios del comercio justo

Realmente es un modelo económico que beneficia a todos, al contrario que los modelos de acumulación de riqueza que benefician a muy pocos. Veamos por qué:

  • En esta forma de economía justa, los trabajadores y agricultores de zonas en desarrollo reciben un pago justo por la venta de sus productos. Estos tienen mayor autonomía y control sobre ellos, garantizando mayor calidad y artesanía.
  • El compromiso de los consumidores de acceder a estos mercados con certificado ético es recompensado con productos de alto valor añadido, alejados de las lógicas del dinero fácil y el consumo efímero.
  • A nivel ético resulta satisfactorio pensar que con una decisión de consumo estamos beneficiando a comunidades en desarrollo y a colectivos vulnerables. Muchos campesinos/as y jóvenes de países emergentes pueden tener vidas dignas y tomar el control sobre sus recursos gracias a estas iniciativas.
  • Este tipo de producción a pequeña escala garantiza la sostenibilidad en el planeta y rechaza las macro explotaciones que provocan el calentamiento global y la deforestación, por ejemplo.

¿Qué ventajas ofrece el comercio justo a las empresas?

Tal y como se puede ver, este sistema beneficia principalmente a los productores locales y a los consumidores. Sin embargo, también las empresas que se dedican a la captación de materias primas y productos elaborados pueden sacar provecho de este tipo de economía:

  • En un mundo en el que los consumidores son cada vez más exigentes, este tipo de iniciativas posicionan a las empresas como responsables y comprometidas con la gestión ambiental
  • La economía justa garantiza la transparencia, otro de los requisitos del consumidor actual para confiar en una empresa. Adherirse a estos principios es una forma de combatir la competencia desleal. Esto es debido a que el resto de competidores que no se unen a estos principios están admitiendo abiertamente su apoyo a una economía poco sostenible y justa.
  • Es una forma de expandir a nivel internacional una empresa y tejer lazos con comunidades de zonas remotas.

Estudiar los principios del comercio justo para aplicarlos en la economía

Hoy en día es posible estudiar a fondo los principios de esta forma de economía y las diferentes maneras de aplicarlos. Muchas empresas actuales podrían introducirse en estas dinámicas de forma sencilla si contasen con la asesoría adecuada. Este es uno de los fines que persigue el máster en calidad, procesos, medioambiente y PRL, impartido en Escuela Ergon, para formar a profesionales cualificados en la materia. Esta formación promueve el estudio de normativas y las buenas prácticas respecto a las personas, los productos y el medioambiente: 

  • Normativa y política interna de gestión ambiental empresarial.
  • Sistemas de gestión ambiental.
  • Seguridad y salud en el trabajo.
  • Riesgos generales ligados al medio ambiente en el trabajo.
  • Organización del trabajo preventivo.

Con los conocimientos que se adquieren en esta formación, es posible promover el desarrollo de empresas que apuesten por el sello de comercio justo. Como hemos mencionado, estas insignias les diferencian del resto de empresas y destacan su buen hacer ante consumidores y trabajadores de todo el mundo. Sin duda, se trata del modo de comercio igualitario y beneficioso para todas las partes.